Índice de entradas

Índice de entradas:
1. Introducción.
2. Comprar menos cosas es mejor. Menos cosas, pero de buena o aceptable calidad.
3. Comprar cosas producidas más cerca: menos transporte y/o menos cámara frigorífica es mejor.
4. Comprar productos de temporada cercanos: sin cámara frigorífica o menos cámara es mejor.
5. Menos coche: coche menos pesado, menos caballos, menos velocidad, menos kilómetros, menos acelerones. Mejor: alquilar por minutos pequeños coches eléctricos en algunas ciudades.
6. Comer menos carne es mejor (si actualmente comes mucha o muchísima carne).
7. Comer un poco menos, comer un poco mejor, andar un poco más: la dieta con sentido común.
8. Menos barbacoas, menos quemas, menos negligencias, menos fuegos. Causar un incendio, aunque sea involuntario, puede costarte mucho, incluso ir a prisión.
9. Menos climatización. La paradoja de demandar 26ºC en invierno y 20ºC en verano.
10. Menos productos químicos: de limpieza, de higiene, fitosanitarios.
11. Mucho mejor : comprar productos de limpieza ecológicos a granel, reciclando los envases, en Aranda de Duero, Gijón, Madrid, Miranda de Ebro (Arenal 110), Mollet del Vallés, Pinto, Pontevedra, San Vicente de Raspeig, Vitoria-Gasteiz...
12.Consumir mucha menos energía (y dinero) cambiando nuestros viejos cacharros. Algo sencillo: cambia tus bombillas a LED. Algo más gordo: hemos sustituido, casi gratis, nuestra antigua caldera comunitaria por una de condensación de gas natural.
13. Menos deforestación. Siembra y planta árboles con mi otro blog: http://plantararboles.blogspot.com

viernes, 8 de septiembre de 2017

Menos climatización. La paradoja de demandar 26ºC en invierno y 20ºC en verano

En VERANO, con temperaturas de 30ºC ó 35ºC en el exterior, vamos ligeros de ropa, con un polo o una simple camiseta. Pero pretendemos que al entrar en el interior de los edificios haya temperaturas de 20ºC. No es raro que a veces haga frío, tal vez por debajo de 20ºC. Conozco personas que en verano llevan en el bolso un fular por si en el autobús, en el avión o en su puesto de trabajo se tienen que proteger de la refrigeración. Tampoco es raro ver que en los grandes almacenes algunas dependientas se tienen que poner una rebeca. Cuando en verano trabajábamos en la oficina en mangas de camisa, al acabar la jornada te ponías la chaqueta del traje y estaba fría. Bajar la temperatura en verano desde 30ºC o más a 20ºC o menos es un enorme derroche de energía. Y nada cómodo para algunas personas. Quizá, ni siquiera sea sano.

En INVIERNO, con temperaturas en el exterior de 10ºC, 5ºC o inferiores, nos ponemos camiseta, camisa, jersey y abrigo. Sin embargo, pretendemos que en el interior de los edificios haya temperaturas de unos 25ºC. No es raro que entremos en un hospital y nos asemos de calor. Viajé un día de este invierno en un autobús en el que me tuve que quitar el abrigo y aún así tenía mucho calor. Cuando me moví para bajarme pude ver que el marcador de la temperatura interior ponía 30ºC.

Debería ser al revés, conformarnos en invierno con subir a 20ºC, pues vamos abrigados, y no demandar en verano temperaturas más bajas de 25ºC, pues vamos ligeros de ropa. Creo que hay alguna ley o decreto limitando las temperaturas en los edificios públicos, no subir de 21ºC en invierno, no bajar de 26ºC en verano.

Entonces, no deberíamos demandar a nuestra comunidad de vecinos que ponga la calefacción a tal temperatura que en nuestra vivienda estemos por encima de 22ºC. Y si lo ponen a muchos más grados, habrá que quejarse porque ese gasto excesivo hay que pagarlo, y no es nada bueno ni para tu salud ni para la salud del planeta. Así, algún vecino se permite el lujo de bajar por la noche a tirar la basura en pantalón corto y zapatillas de la playa.

¿Qué hacer en los edificios públicos? ¿En los locales privados? ¿En los hoteles, restaurantes, cines y teatros? ¿En las estaciones, en autobuses, trenes, aviones? Pues sencillamente, si tenemos frío en verano, si tenemos excesivo calor en invierno, decírselo educadamente al encargado, en vez de aguantarnos. Y si eres el presidente de la comunidad, el encargado del local o el conductor del vehículo procura ser moderado en la climatización y de tener a mano un buen argumento (ley, decreto, disposición gubernamental) por si alguien se queja.

Recuerdo que en una ocasión fui a ver una película con la familia. En el cine hacía mucho calor y así se lo hice notar al acomodador. Antes de empezar la película me comunicó que el encargado había bajado la temperatura 5ºC. Así de sencillo.

Me asombra la reciente costumbre de instalar en terrazas exteriores de algunas cafeterías bombonas de butano u otros elementos de calefacción. Creo que actualmente no son ilegales en España. ¿Qué podemos hacer? Por de pronto, no tomarnos nada en las cafeterías o bares que utilizan estos sistemas. Y si está en nuestra manos, presionar para que las autoridades los declaren ilegales, como ya ocurre en alguna ciudad europea, en donde suministran al cliente una manta para protegerse del frío.

VENTILACIÓN. Al renovar el aire por las mañanas en nuestras viviendas y locales, debemos hacerlo en poco tiempo. Abriendo bien todas las ventanas, incluso las cortinas, diez minutos son suficientes si hay corriente entre ventanas opuestas. Si no podemos establecer corriente, algo más de diez minutos. En tan corto período de tiempo, habremos ventilado con aire fresco, pero no ha dado tiempo a que las partes sólidas de la vivienda (paredes, mobiliario y enseres) hayan perdido mucho calor. Es muy fácil comprobarlo: si medimos la temperatura, veremos que al poco tiempo de cerrar las ventanas en nuestra vivienda y sin haber encendido la calefacción, hay bastantes más grados que en el exterior. Por el contrario, si dejáramos varias horas abiertas las ventanas, calentar luego la vivienda requerirá gastar mucha más energía.

© José Luis Sáez   Abril 2016

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