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lunes, 2 de enero de 2017

Consumir mucha menos energía cambiando nuestros viejos cacharros. Hemos sustituido, casi gratis, nuestra antigua caldera comunitaria por una de condensación de gas natural.

Nuestros viejos cacharros son aquellos aparatos, máquinas, vehículos, etc. cargados de tantos años como de ineficacia energética. Que incluso perjudican nuestro bolsillo a medio y largo plazo. Claro está que cambiarlos supone un desembolso que quizá no nos podamos permitir. ¿O sí? Es cuestión de buscar una solución como veremos más adelante en un caso práctico y real.

Seguir utilizando vehículos, grandes o pequeños, con muchos kilómetros encima y que superan los 10 años de edad, quizá quinceañeros o casi ventiañeros, es para echar cuentas. Si los sustituimos por vehículos más modernos y más ligeros, ahora bastante más baratos, conseguiremos un ahorro considerable en combustible (menos contaminantes). También ahorraremos en averías, quizá en impuestos. Actualmente la financiación es barata. Y el mantenimiento, gratuito durante dos, tres o cuatro años, nos asegura que en los primeros años no vamos a tener gastos imprevistos, casi siempre desmesurados.

El mismo análisis debemos aplicar a aquellos aparatos y máquinas que utilizamos en nuestra vida privada o profesional, adquiridos hace muchos años.

Podríamos empezar por algo muy sencillo: ir sustituyendo paulatinamente nuestras bombillas más antiguas por las modernas bombillas de leds (que colocaremos en los puntos que más horas encendemos). El ahorro en consumo de energía nos permitirá amortizar el desembolso inicial en menos de un año. La factura mensual de un hogar será algo más baja puesto que la iluminación sólo supone el 20% del consumo total, pero en donde hay un ahorro muy grande, del 50% o más, es en las facturas en donde la iluminación se aproxima al 100% del total: portal y escaleras de una comunidad de vecinos, garajes, locales, comercios, oficinas, colegios, etc. Las bombillas de leds consumen mucho menos, duran mucho más y sus componentes son bastante menos dañinos para el medio ambiente.

Cuando, hace muy poco años, queríamos poner un punto de luz especialmente luminoso, poníamos una bombilla incandescente de 100W (vatios). Pues bien, por solo 99W (vatios) LEDS he sustituido satisfactoriamente casi toda la iluminación de mi casa.
6 bombillas led de 9W cada una (54W en total) repartidas así: 3 en el salón comedor (2 en techo y 1 en lámpara de pie) y 1 en cada una de las 3 habitaciones.
4 bombillas led de 5W (20W en total), más pequeñas, 2 en el espejo del baño y 2 en el plafón de la entrada de la casa.
5 bombilla led dicroicas de 5W cada una (25W en total), colocadas en el techo de la cocina (3) y del baño (2).
Por solo 54,20 Euros en total, buscando una tienda de suministros eléctricos (en Madrid, casi al final de c/ Federico Gutiérrez).

Pero vayamos al caso práctico y real, anunciado al inicio de esta entrada:

Nuestra comunidad, de 16 propietarios, tuvo que cambiar el año 2015 su vieja caldera de calefacción y ACS. El depósito de gasóleo, de 1973, estaba tan viejo, mal ubicado y tan mal instalado que la autoridad en la materia nos había advertido de su inevitable clausura. Su mala ubicación hacía imposible extraerlo e instalar otro. Se optó por el gas natural, pues pasa la conducción general por nuestra calle. Y entre los tres presupuestos para cambiar toda la instalación se aprobó uno por 58.500 Euros (iva incluido) que incluía financiación total a 10 años por parte de la misma compañía suministradora del gas, sin el aval explícito de los vecinos. Esto gustó mucho. ¿Y si además te prometen, y te hacen los cálculos pertinentes, de que todo el coste más los intereses de la financiación (5% de interés fijo), se van a pagar con el ahorro conseguido con la nueva instalación?. Pues muy bonito, pero está por ver y, si cambiamos, los hacemos porque forzosamente tenemos que sustituir la vieja instalación.

Una vez transcurrido el primer año, resulta que casi se paga el coste total de la instalación más los intereses (algo menos de 7.000 Euros anuales) con el ahorro conseguido. Si el último ejercicio de gasóleo pagamos 16.430 Euros de combustible, el primer ejercicio de gas se han pagado 8.206 Euros de gas. Justamente la mitad, lo cual es una buena noticia medio ambiental. No llega a pagarse el 100% del coste más intereses (nos van a faltar unos 1.500 Euros anuales), porque la cuota de mantenimiento integral, que incluye desde la cuota de enganche, contadores individuales, etc. hasta la garantía total de toda la instalación durante los 10 años, es bastante más alta que el mantenimiento de años anteriores. Si bien, contamos con un colchón de 12.500 Euros, generados por cambiar la caldera: 3.500 Euros ingresados por subvenciones más 9.000 Euros ahorrados en 6 meses, al pasar de prepagar el último camión de gasóleo a pospagar el primer recibo de gas.

Este ahorro se ha conseguido por 3 vías:

1. El presupuesto se nos hizo 6 meses antes de acabar la instalación a 0,42 Euros (sin Iva) el metro cúbico de gas. La bajada del petróleo ha permitido pagar a 0,40€, 0,37€ y 0,35€ los recibos reales, lo que supone un 4,76%, 11,90% y 16,66% menos, respectivamente. Como los recibos pagados a 0,40€ fueron los de más gasto, Noviembre y Diciembre, la repercusión en el menor coste del combustible del primer año de gas puede estimarse en tan solo el 10% por el concepto bajada del precio del petróleo.

Por lo tanto, casi todo el ahorro se debe a:

2. Sustitución de la vieja caldera de gasóleo, que aunque funcionaba según la temperatura detectada en la calle por una sonda, cuando se ponía en marcha lo hacía al 100%. Por una caldera de condensación, mucho más eficiente, con diferentes fases o marchas según lo requiera la demanda de ACS + calefacción, que incluso aprovecha mucha de la energía que antes se perdía por la chimenea. Además, expulsa a la atmósfera muchos menos gases contaminantes (CO2).

3. Y la instalación de repartidores de costes en todos los radiadores, con la repercusión en los recibos mensuales de lo que cada vecino ha gastado realmente en calefacción. Ahora hay en nuestra comunidad como una competencia a ver quién gasta menos. Está claro que, si se nos incentiva económicamente aunque solo sea con unos pocos euros mensuales, respondemos positivamente al ahorro energético. Cuando hicimos la primera imputación de costes, yo procuré que nadie pagara más cuota mensual que la que pagamos habitualmente. Al contrario, que casi todos los propietarios pagaran algo menos y algunos bastante menos, visualizando de esa manera que no derrochar le va bien al bolsillo.

Abundan las ocasiones para cerrar uno o varios radiadores. Habitación desocupada: radiador cerrado. Dormitorios: se enciende el radiador más tarde pues se duerme mejor con el dormitorio ligeramente caldeado. Que no estamos en casa gran parte de la jornada, pues los encendemos cuando lleguemos. Que nos ausentamos uno o varios días de la vivienda: radiadores cerrados, etc. Tampoco hay por qué tener los radiadores a tope, yo en mi casa los que tengo encendidos están en el 4 (de 5), o seal al 80%. Hasta ahora no se hacía así. No ha sido raro abrir ventanas por exceso de calor en casas, oficinas o edificios públicos.

Es difícil entender que todavía veamos descargar camiones de carbón en algunas comunidades de vecinos de Madrid capital. Perduran todavía unas 500 calderas a carbón, después de las facilidades y subvenciones que durante años han puesto las autoridades a disposición de los vecinos. Una vieja caldera comunitaria de carbón contamina tanto como 30 calderas modernas de gas natural. A los propietarios de vehículos nos obligan a pasar la ITV, y si nuestro coche contamina por encima de un límite no está autorizado a circular, así se debería hacer con estas calderas de carbón.

Si alguien está interesado en saber el nombre de la compañía de gas (fácil de intuir) o de la empresa que nos hizo la instalación, no tiene más que ponerme un comentario en esta entrada del blog.

© José Luis Sáez  Diciembre 2016

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