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jueves, 12 de enero de 2017

Menos coche: coche menos pesado, menos caballos, menos velocidad, menos kilómetros, menos acelerones. Mejor: alquilar por minutos pequeños coches eléctricos en algunas ciudades.


Uno de los grandes problemas del planeta son los coches: su fabricación y transporte hasta el punto de venta. Y su utilización para desplazarnos, propulsados por combustibles fósiles quemados en el interior de un motor y la consiguiente expulsión de gases sumamente contaminantes al exterior.

Sin renunciar a tener coche podemos hacer muchas cosas para disminuir esa emisión de gases. Aparte de tenerlo perfectamente revisado, empecemos por las cosas más sencillas:

Utilicemos menos el coche. A veces hay alternativas viables: andar en los pequeños trayectos, usar el transporte público, compartir auto.

Conduzcamos por debajo o sin sobrepasar las velocidades legales. Pequeños incrementos en la velocidad aumentan considerablemente el consumo de combustible.

Se puede conducir de manera ágil, y sin embargo suave, sin acelerones que tanto aumentan el consumo, ni frenazos que tanto marean a los acompañantes.

Optemos por itinerarios más cortos. Hagamos menos kilómetros en nuestros viajes y excursiones. Vamos a disfrutar y conocer algo en concreto (una ciudad, un paisaje), no deambulemos por toda la región como culos de mal asiento, mareando a nuestros pasajeros e incrementando las situaciones de riesgo.

Compremos coches más pequeños, con menos peso, menor consumo de combustible, menos emisiones de CO2. Con menos caballos. Conducimos coches con caballos de sobra, espacio de sobra, casi siempre con un solo ocupante.

Un coche utilitario modesto pesa alrededor de 1.200 kgrs. Un coche grande, tipo todoterreno, puede llegar a pesar unos 2.000 kgrs. Arrastrar permanentemente esa chatarra de más, esos 800 kilogramos de más, equivalente al peso de 12 personas, supone un enorme consumo de combustible. Usted quizá pueda permitírselo, pero el planeta no. Yo, en mi última renovación de coche de hace dos años y medio, perdí 230 kgrs. de peso, 10 caballos, y tengo coche suficiente. Y lo noto en el consumo, casi 2 litros menos por cada 100 kms., claro que el de ahora es más moderno y está nuevo.

Por qué una persona, casi siempre hombre (a los hombres los trapos les da igual, pero se pierden por el coche), se compra un coche grande y potente. Hasta que, hace muchos años, me dieron uno de mis primeros cursos de comercial, creía que las cosas las comprábamos por pura necesidad. Pero no, había otras necesidades, otros móviles de compra. Me costó asimilar que también se compraba por orgullo, soberbia, vanidad, en definitiva, por presumir.

Por el bien del planeta, tener un cochazo tendría que ser mal visto. Admiremos a quien tiene un coche pequeño, bonito, ágil para moverse y aparcar en la ciudad. Y mucho más si consume poco combustible, o emplea energías más limpias.

Por cierto, en algunas grandes ciudades tenemos a nuestra disposición pequeños coches eléctricos de alquiler sin conductor, por un precio moderado, pues solo se pagan los minutos de utilización del vehículo: no hay que comprar coche, no hay que pagar seguro ni combustible ni aparcamiento. Y pueden circular los días de tráfico restringido a causa de la contaminación. Se trata de compañías tales como CAR2GO https://www.car2go.com/ES/es/  y   EMOV  https://emov.es/ que yo conozco en Madrid, pero habrá otras en otras ciudades que deberíamos conocer y probar (una de ellas ofrece gratis los primeros 30 minutos). Porque si nos gusta y nos resulta práctica esta modalidad como alternativa al coche particular, estaríamos contribuyendo al éxito de lo que debería ser el futuro ideal en cuanto a movilidad en las grandes ciudades: transporte público y una potente flota de pequeños coches eléctricos de alquiler por minutos, que recarguen sus baterías por la noche.

Cuando algún conocido, aunque sea nuestro padre o nuestro hijo, quiera impresionarnos con el cochazo que acaba de comprar, no hagamos aprecio alguno, no admiremos su adquisición. Yo, por mi parte, no pienso mantener relaciones comerciales con agente de seguros, banquero, tendero, proveedor, comercial, etc. que pasee su cochazo por delante de mis narices. Será envidia, pero no con mi dinero.

Menos coche es mejor, también para el bolsillo.

© Enero 2016 José Luis Sáez

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